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Programa del RREM ayuda a una familia de Manasquan a recuperar sus vidas

Programa del RREM ayuda a una familia de Manasquan a recuperar sus vidas

Michael O’Boyle: “No lo habríamos logrado sin el impulso y apoyo que nos brindó el RREM”.

24 de septiembre de 2015

Manasquan, N.J.

A medida que se acercaba el huracán Sandy a la costa de New Jersey en octubre de 2012, las tres hijas adolescentes de los O’Boyle decidieron que no iban a abandonar su casa de dos pisos, ubicada en Manasquan. Dijeron a sus padres que querían someter a voto familiar la decisión de irse o quedarse.

Rememora Michael O’Boyle que en los días precedentes al arribo de Sandy, al observar el cielo, pudo ver que gran número de pájaros pasaba volando tierra adentro a un ritmo constante a medida que la tormenta se aproximaba. “Me puse firme y anuncié que nos íbamos de la casa.  Hasta los pájaros se están yendo, les dije”.  Cuando los O’Boyle evacuaron la vivienda, se llevaron consigo a su perro, Cinnamon, un mestizo de Yorkie y Schnauzer, al que Michael apoda con cariño “13 libras de furia”, por su carácter combativo.

Sandy dirigió casi cuatro pies de agua dentro su casa.  Michael marcó la línea de agua en la puerta del cobertizo de depósito en el jardín trasero de su casa, colindante con una sección del cauce fluvial intercostero, conocida por los lugareños como lago Stockton. La marca tiene una inscripción: “Nivel de agua, 29 de oct., 2012”.  La arremetida de Sandy provocó la inundación de las plantas de tratamiento de aguas residuales del área, afectando los vecindarios residenciales como el de los O’Boyle.  Cuatro pies de aguas negras anegaron su casa por el cauce intercostero colindante.

Con la ayuda del Estado con el Programa de Reconstrucción, Rehabilitación, Elevación y Mitigación (RREM, por sus siglas en inglés), la casa de los O’Boyle fue elevada en ocho pies. Antes del paso de Sandy, su casa tenía dos pisos; ahora en realidad tiene tres pisos. En el tercer piso se encuentran los dormitorios; en el segundo, con un diseño abierto, está la nueva cocina con electrodomésticos de estreno, terrazas en la parte trasera y delantera, y una sala amplia con buena iluminación y ventilación, adornada con fotos de la familia. En planta baja hay una sala de juegos con una salida al jardín trasero. En una de las paredes de dicha sala penden los gabinetes provenientes de la cocina anterior que la familia había justo acabado de renovar poco antes de que llegara Sandy, pero desafortunadamente la renovación fue destruida. 

“Sólo tengo cosas buenas que decir sobre el proceso del RREM”, dijo. “Contábamos con nuestro seguro contra inundación y con el apoyo del RREM para poder llevar a cabo la reconstrucción”.

La familia O’Boyle se mudó a su casa en julio de 2013. Su vivienda habilitada de nuevo tiene un sistema de calefacción de bajo uso de energía, con el cual Michael está especialmente complacido. El sistema calienta la vivienda y calienta el agua para la cocina y el baño.  Como resultado, han bajado sus costos por calefacción.

Michael considera que tanto su asesora de vivienda como su gerente de proyecto del RREM fueron de gran ayuda. Sobre su asesora de vivienda, dijo, “Ella fue nuestra persona de apoyo”. 

“Aprecio la ayuda que recibimos del RREM”, añadió. “No lo habríamos podido lograr sin el impulso y apoyo del RREM. Siento que somos una crónica de éxito. Recuperamos nuestras vidas”.

 

 

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